La inteligencia artificial (IA) ha pasado de ser una promesa tecnológica a convertirse en el motor central de la economía global en apenas dos años. Sin embargo, su rápido crecimiento ha generado inquietud sobre si estamos ante una nueva revolución industrial o una burbuja a punto de estallar. La gestora Schroders identifica dos escenarios extremos con un punto de inflexión claro: finales de 2026.
El contexto económico de la IA
La inversión en infraestructura ligada a la IA, especialmente centros de datos, ha impulsado el crecimiento en Estados Unidos, gracias a gigantes tecnológicos como Microsoft, Alphabet y Meta. Esto ha compensado debilidades en otros sectores y explica gran parte del aumento reciente de la inversión empresarial. Sin embargo, esta expansión también ha disparado dudas sobre si el gasto se traducirá en beneficios suficientes.
El mercado teme que la inversión, que ya alcanza niveles históricos, no genere beneficios proporcionales. Esto ha llevado a algunos a cuestionar si las valoraciones actuales de las tecnológicas recuerdan a la burbuja de comienzos de siglo. En este sentido, el informe de Schroders plantea un escenario de "AI Bust", similar al de las puntocom, donde la incapacidad de monetizar la IA provocaría una caída abrupta de la inversión y una recesión leve en Estados Unidos.
Los escenarios posibles
El primer escenario, el "AI Bust", tendría consecuencias claras:





