La inteligencia artificial (IA) ha pasado de ser una promesa tecnológica a convertirse en el motor central de la economía global en apenas dos años. Sin embargo, su rápido crecimiento ha generado inquietud sobre si estamos ante una nueva revolución industrial o una burbuja a punto de estallar.

El contexto económico de la IA

La gestora Schroders identifica dos escenarios extremos para la IA: un auge o un colapso, con un punto de inflexión claro en finales de 2026. En ese momento, los mercados exigirán resultados tangibles a las multimillonarias inversiones en IA. La inversión en infraestructura ligada a la IA, especialmente centros de datos, ha impulsado el crecimiento en Estados Unidos, liderada por gigantes tecnológicos como Microsoft, Alphabet y Meta.

Riesgos de una burbuja

El mercado teme que el gasto histórico en IA no se traduzca en beneficios suficientes. Un posible escenario es el de un 'AI Bust', similar al de las puntocom, donde la incapacidad de monetizar la IA provocaría una caída abrupta de la inversión, desplome bursátil y una recesión leve en Estados Unidos. Las consecuencias serían claras: una recesión podría afectar la economía global.

El escenario optimista

Por otro lado, el escenario optimista, denominado 'AI Boom', impulsaría una nueva ola de crecimiento con productividad cercana al 3,5% anual, niveles previos a la burbuja puntocom. Sin embargo, este auge también conlleva riesgos, como la automatización y el desempleo estructural, que podrían presionar el consumo y obligar a replantear los sistemas fiscales.