En la temporada de promoción cultural, una serie de dinámicas complejas se desatan en los medios de comunicación. Quienes tienen más espacio en los medios suelen deambular de uno a otro criticando a otros medios, demostrando una piel más fina ante la crítica o la indiferencia. Esto se traduce en una relación de dependencia tóxica entre medios y protagonistas.
La crítica negativa: un debate recurrente
Cada 10 años, el debate sobre la falta de crítica negativa resurge con fuerza. Sin embargo, cuando se publica una crítica mala, se cuestiona la legitimidad del crítico. Un ejemplo claro es la carta de más de 100 firmas contra el crítico cinematográfico Boyero por sus reseñas y coberturas. Esta situación evidencia un círculo vicioso de toxicidad creciente.
El terror a la cancelación
La relación de dependencia entre medios y protagonistas genera terror en todos los niveles. El entrevistado teme al titular, el entrevistador teme al extracto elegido en redes, el medio teme a la indiferencia de la audiencia y el agente teme al despido. En este contexto, es fundamental mantener la calma: todos seremos cancelados, o lo fuimos, o lo estamos siendo.
La falta de libertad de expresión
Quienes más se prodigan en decir tonterías sin fundamento, bravuconadas o payasadas inanes, luego se quejan de que no se puede decir nada en ninguna parte y a ninguna hora. Esto ocurre con mayor frecuencia en medios con gran audiencia. La y la autocensura se convierten en un problema creciente.





