La exdiputada del Parlament y exconcejal de Barcelona, Assumpta Escarp, reflexiona sobre su trayectoria política de más de 20 años. A sus 69 años, admite que recolocarse en la vida después de la política le ha requerido tiempo. 'De lo que estoy más contenta es de haber tomado yo la decisión de dejar la política institucional', afirma.
Trayectoria política
La exdiputada del Parlament y exconcejal de Barcelona, Assumpta Escarp, durante una entrevista con EL PERIÓDICO. (Fuente: El Periódico)
Escarp, durante la entrevista con EL PERIÓDICO / Sandra Román
Escarp se retiró de la política institucional hace un año, después de doce años como concejal en Barcelona y nueve como diputada en el Parlament. Aunque continúa haciendo 'misiones especiales', como prestar consejo a quien se lo pide en confianza o en el Consell Assessor del Pacte per Ciutat Vella del alcalde Jaume Collboni. Su trayectoria la divide en dos: la etapa municipal y la parlamentaria.
En la etapa municipal, estuvo en los gobiernos barceloneses de y , asumiendo carteras duras como seguridad, movilidad o urbanismo. También estuvo cuatro años en la oposición durante la etapa de . 'Lo peor, sin duda, es la gestión de las emergencias cuando hay afectaciones personales', asegura.
En el Parlament, aterrizó en 2015, en plena ebullición del 'procés'. Define esta etapa como 'la más dura'. También a nivel personal, puesto que sufrió un infarto en 2017. Se reincorporó, pese a que su familia le decía entonces que lo dejara. 'Me costó, los plenos eran interminables y se perdía la capacidad de convivencia', asegura sobre el clima crispado de entonces en el hemiciclo.
Pero la situación dio un vuelco en las dos legislaturas siguientes, donde como vicepresidenta segunda de la Mesa hizo migas tanto con la expresidenta del Parlament Laura Borràs, con quien no ha perdido el contacto, como con la republicana Alba Vergés. 'Hay que entender al contrario y generar confianzas', defiende.
El PSC y sus estructuras de poder
Escarp también reflexiona sobre su paso por la secretaría de organización del PSC, cargo que asumió en 2014. 'Yo vengo del PSUC y del sector catalanista del PSC. Fue muy duro ver cómo se iban compañeros como Marina Geli y Quim Nadal, a quien conozco desde la universidad', reconoce. Aunque admite que 'me hubiera gustado cambiar algunas estructuras de poder dentro del partido, ayudar a impulsar cambios estructurales que creo que se tienen que hacer'.
Legado y actualidad
A día de hoy, Escarp observa la política desde la distancia, con interés. 'Hay que hacerlo, con contundencia, porque no todo vale', concluye. También asegura que sigue vinculada a la ciudad de Barcelona, 'como aquel jubilado que mira las obras' o 'aplaude' a Salvador Illa desde el sofá cuando responde en el Parlament a Sílvia Orriols, de Aliança Catalana.
Mirando al futuro
En cuanto a su futuro, Escarp asegura que disfruta de su nueva vida, sin la presión de la política institucional. 'De lo que estoy más contenta es de haber tomado yo la decisión. Tenía ganas de disfrutar, de no sufrir por la gestión diaria y de hacer cosas con retorno social', afirma. Y es que, aunque la política la lleva dentro, ahora tiene tiempo para otras cosas, como entrenar 'pilates reformer' o cantar en una pequeña coral.