Hoy se cumplen tres años desde que Yolanda Díaz lanzó su proyecto político Sumar, con el objetivo de convertirse en la primera presidenta de España. Sin embargo, su legado es una izquierda fragmentada y en declive, sin una estructura que la sobreviva ni miles de militantes activos. La realidad es que la juventud se está politizando en el frente contrario, la extrema derecha.
La génesis de Sumar y su fracaso
Sumar fue en su génesis un artefacto partidista, un disfraz para formaciones políticas existentes. Fue una urgencia, un paraguas para aglutinar el marasmo a la izquierda del PSOE. A pesar de su triunfo inicial, que permitió reeditar la coalición con Pedro Sánchez, su fracaso es evidente. No queda como líder ni ella, ni una estructura que la vaya a sobrevivir.
La carrera política de Yolanda Díaz
Díaz ha tenido una carrera política marcada por el éxito inicial y el fracaso posterior. Desde su llegada a las Juventudes Comunistas en los 90 hasta su paso por IU y Podemos, ha dejado un rastro de proyectos políticos fracasados. Su columpio vital la llevó de ser líder regional de IU a teniente de alcalde en El Ferrol, para luego lanzarse a la política autonómica.
La izquierda española después de Yolanda Díaz
La izquierda española está seca, con pocas excepciones. Los Comunes de Colau menguan en Cataluña; Más Madrid ya mostró un duro repliegue en la capital. IU no para de achicar agua... En las Castillas o Cantabria la izquierda alternativa pocas veces asalta lo regional. El repunte circunstancial en Extremadura o el mínimo en La Rioja no bastan para adecentar el mapa de la izquierda española.





