El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se prepara para acoger la cumbre internacional progresista en Barcelona los días 17 y 18 de abril, con el objetivo de consolidarse como referente de la izquierda a nivel global. El evento contará con la presencia de líderes como Lula da Silva, Petro y Cyril Ramaphosa.

La cumbre como oportunidad para proyectar a España como faro de la socialdemocracia

La cumbre busca proyectar al Gobierno de Pedro Sánchez como un faro de la socialdemocracia, impulsando políticas en materia migratoria, económica y de derechos sociales. El objetivo es crear una alternativa a la llamada 'internacional reaccionaria' y visibilizar sinergias con otros líderes progresistas.

El presidente del Gobierno ha elegido nombres como Salvador Allende, Nelson Mandela o Angela Davis para dar nombre a las salas y espacios del plenario. Esto busca reflejar la declaración de intenciones de la cumbre y su compromiso con la justicia social y el multilateralismo.

La importancia de la cumbre en el contexto actual

La cumbre se celebra en un momento en que la ultraderecha está en auge y la UE se enfrenta a desafíos como el de Donald Trump. Sánchez busca asumir un perfil que compagine los equilibrios para ganar mayor hegemonía dentro del bloque progresista.

A nivel doméstico, el jefe del Ejecutivo busca aglutinar apoyos del espacio a su izquierda sin perder centralidad. El último Consejo de Ministros fue sintomático en este juego 'atrapalotodo', al compaginar decisiones ejecutivas como la concesión de la nacionalidad al líder opositor venezolano, Leopoldo López.