Katty Gómez, madre de Raúl, un joven autista de grado 3, ha librado una batalla constante por garantizar la inclusión y el apoyo adecuados para su hijo en la escuela y, ahora, en el mercado laboral. Con determinación y perseverancia, ha logrado avances significativos en la educación de Raúl, pero aún enfrenta desafíos en su búsqueda de oportunidades laborales adaptadas.
La importancia de la inclusión en la escuela
Katty Gómez y su hijo Raúl posan para una foto en Barcelona, mostrando su determinación y amor por la inclusión. (Fuente: El Periódico)
Katty y Raúl, este jueves en Barcelona. / Jordi Otix
Katty recuerda cómo luchó para que Raúl estudiara en la escuela pública de su pueblo, junto a su hermano. La apertura de una nueva escuela en su comunidad fue clave, ya que solo había seis, siete u ocho niños en la clase de Raúl. Esto permitió que crecieran prácticamente como hermanos. Katty se involucró activamente en la Asociación de Madres y Padres (AMPA) y el consejo escolar para asegurar que cualquier niño con necesidades especiales recibiera el apoyo necesario.
Tuve la suerte de que la escuela fuera pequeña y todos los padres estuvieran conmigo.
Me impliqué muchísimo para que cualquier niño que llegara con estas necesidades tuviera apoyo.
Rompiendo barreras en la educación
Aunque al principio solo estaba Raúl en su clase, con el tiempo llegaron otros niños con necesidades similares. Esto permitió a Katty y otros padres abordar cuestiones importantes, como el comedor escolar. Katty destaca la importancia de la colaboración y el apoyo mutuo entre las familias y la escuela.
Si hay que subir cinco céntimos el menú a todo el mundo para que un niño tenga el apoyo que necesita, pues se suben cinco céntimos y ya está.
El desafío de la transición a la vida adulta
Katty comparte su experiencia en la transición de Raúl a la educación secundaria y la posterior lucha por encontrar servicios adecuados después de los 18 años. A los 18, el seguimiento del Centro de Salud Mental Infantil y Juvenil (CSMIJ) se acabó para Raúl porque no toma medicación y no tiene epilepsia ni patologías asociadas.
Es una vergüenza, porque el autismo no se acaba a los 18 años.
Búsqueda de oportunidades laborales adaptadas
Katty ahora se enfrenta al desafío de encontrar oportunidades laborales adaptadas para Raúl. A Raúl le encantan los contenedores y los camiones de la basura, y sueña con trabajar cerca de ese entorno.
Le gustan los trenes, el metro, el reciclaje. En reciclaje, además, yo veo muchísimas posibilidades.
La necesidad de puestos de trabajo adaptados
Katty enfatiza la necesidad de crear puestos de trabajo adaptados para personas con autismo y otras discapacidades. Aunque hay recursos y talleres, son limitados y no siempre se ajustan a las intereses y capacidades de cada persona.
Es injusto porque hay trabajos que mucha gente no querría hacer y, sin embargo, hay personas que podrían sentirse útiles y felices ahí, si existieran los apoyos necesarios.
Un llamado a la acción
La historia de Katty y Raúl es un llamado a la acción para crear una sociedad más inclusiva y accesible para todos. Es fundamental que se tomen medidas para apoyar a las personas con autismo y otras discapacidades en su búsqueda de oportunidades laborales y educativas.
Estoy convencida de que haber convivido con Raúl ha hecho a sus compañeros de clase mejores personas. Más comprensivos, más atentos, más humanos.