El Jueves Santo de la Semana Santa de Málaga se vive con intensidad en la ciudad, especialmente durante el traslado del Cristo de la Buena Muerte. Este ritual anual, cargado de emoción y tradición, reúne a personas de todos los barrios y pueblos de Málaga. Acompañado por La Legión, el Cristo de Mena es llevado desde Santo Domingo hasta su casa de hermandad en un recorrido lleno de significado.
La espera y la emoción en Santo Domingo
La mañana del Jueves Santo comienza con un ambiente expectante en Santo Domingo, donde la gente se reúne para formar parte de este acontecimiento. No solo se viene a ver, sino a estar y a ser parte de algo que trasciende lo cofrade. La llegada de La Legión marca un punto de inflexión, y el momento en que el Tercio Gran Capitán I de Melilla recibe el estandarte orlado, la plaza estalla en un aplauso.
El vínculo Legión-Mena
El vínculo entre La Legión y el Cristo de Mena es histórico y sociológico. Hoy, Málaga se siente más Málaga que nunca, ya que personas que han abandonado el centro de la ciudad se reencuentran en este traslado. Todo responde a una liturgia perfectamente reconocible que la gente sigue casi de memoria. El silencio que se produce cuando aparece el Cristo de Mena es emocionante y respetuoso.
El traslado y la solemnidad
La salida desde Santo Domingo, a los sones del himno nacional, marca el inicio del traslado. Los gastadores toman el protagonismo y portan al Cristo hasta el centro de la plaza mientras suena 'El novio de la muerte', cantado por legionarios, autoridades y público. El obispo de Málaga, José Antonio Satué, se estrenaba pidiendo 'contra la epidemia de desinformación' y que seamos 'novios del Resucitado'.





