La actriz australiana Milly Alcock, conocida por su papel de Rhaenyra Targaryen en 'La casa del dragón', ha hablado sobre su próxima película como Supergirl. A sus 25 años, Alcock ha vivido un ascenso meteórico en la industria, pero también ha enfrentado momentos de ansiedad profesional. En una entrevista con Vanity Fair, confesó que tras un año sin trabajo, aceptó el papel de Supergirl para evitar que su vida se acabara a los 22 años.

El miedo a la desaparición profesional

Alcock, criada por una madre soltera que siempre la animó a cumplir sus sueños, había logrado hacerse un nombre en la industria gracias a su papel en 'Upright' y 'La casa del dragón'. Sin embargo, después de protagonizar 'Sirens', el teléfono dejó de sonar durante un año, lo que la llevó a una etapa de ansiedad profesional. "Me daba muchísimo miedo que mi vida se hubiera acabado a los 22 años", confesó.

La aceptación de Supergirl

Antes de este punto crítico, Alcock había prometido no trabajar en franquicias audiovisuales después de 'La casa del dragón'. Sin embargo, un año de silencio fue suficiente para aceptar el papel de Supergirl cuando se le presentó la oportunidad. "Me obligué a hacerlo", reconoció. La actriz también es consciente de que los superhéroes no gustan a todo el mundo y de que, como mujer, se le exigirá incluso más.

Opiniones sobre los superhéroes en el cine

Alcock sabe que grandes nombres de la industria, como Martin Scorsese y Ridley Scott, han expresado su descontento con las películas de superhéroes. Sobre estas críticas, la actriz se muestra cauta, afirmando entender sus puntos de vista porque "llevan mucho tiempo haciendo películas fenomenales". Sin embargo, también aporta su propia reflexión: "No todas las películas son para todos. La belleza del arte reside en que uno puede ser selectivo con sus gustos".