El 23 de marzo, Michael Tomasky se preguntaba qué es lo más aterrador de la guerra de Irán. Su respuesta fue contundente: Donald Trump en el Despacho Oval. La combinación de un presidente errático y corrupto con el mando del ejército más poderoso de la historia es una amenaza aterradora a escala mundial.

La guerra de Irán sin consentimiento del Congreso

La guerra de Irán es anómala porque no hubo debate en el Congreso antes de iniciar las operaciones bélicas. Sin embargo, sí hubo dos debates sobre por qué no se debían poner límites a la decisión presidencial. El Congreso ha aceptado que la guerra se inicie sin su consentimiento y, por lo tanto, no puede oponerse a su continuidad. Esto ha transferido la facultad constitucional de hacer la guerra al presidente.

El riesgo de una escalada impredecible

Con Donald Trump en el poder, es imposible predecir qué ocurrirá y hasta dónde llegará la escalada. Es fácil imaginar que Trump se aburra de la guerra y decida retirarse si las encuestas no son favorables. Pero también es posible que decida invadir Irán y aprovechar la ocasión para apoderarse del uranio enriquecido. Esto hace que el escenario sea impredecible y aterrador.

La reacción del Gobierno español

La reacción del Gobierno español de decir no a la guerra y no autorizar el uso de las bases de Rota y Morón es la mejor posible. Varios países de la Unión han seguido esta senda de manera expresa o implícita. La Unión Europea también ha tomado medidas para evitar la escalada.