El 6 de abril de 2024, Toumany, un joven de Mali, experimentó un día de alegría después de un largo y difícil viaje. Sin embargo, su felicidad se vio empañada por una grave acusación: se le culpó de ser el patrón de una patera que llegó a Fuerteventura con 50 personas a bordo. Lo cierto es que Toumany nunca había visto el mar hasta que llegó a Marruecos, y mucho menos había pilotado una embarcación.

La travesía y la detención

Toumany se marchó de Mali en 2020, con solo 14 años, y atravesó varios países africanos hasta llegar a Marruecos. Allí, pagó unos 3.000 euros para realizar la travesía hasta España. La noche del desembarco, la neumática precaria llegó a Fuerteventura después de un día de viaje. Sin embargo, cuatro días después, Toumany fue detenido y acusado de ser el encargado de pilotar la embarcación.

La lucha por la inocencia

Toumany siempre mantuvo su inocencia y se propuso aprender español para defenderse en el juicio. Preguntaba a sus compañeros de prisión por el nombre de los objetos, leía, escribía y hacía deporte para despejar su mente. Finalmente, en diciembre del año pasado, la Audiencia Provincial de Las Palmas lo absolvió, junto con otro acusado, al no encontrar pruebas suficientes de su culpabilidad.

El problema de las investigaciones exprés

La abogada de Toumany, Louelia Sid Ahmed Ndiaye, cuestiona las investigaciones exprés que determinan la culpabilidad de personas que no han manejado un timón en su vida. Estas investigaciones se realizan en un contexto de vulnerabilidad máxima, ya que los migrantes han vivido situaciones de violencia o han estado en peligro de muerte.