El gobierno de Estados Unidos, bajo la dirección de Donald Trump, ha iniciado una serie de acciones para contrarrestar la creciente influencia de China en América Latina y otras regiones del mundo.

La Doctrina Monroe Revitalizada

Washington ha reactivado la doctrina Monroe, establecida en 1823, que estipula que Estados Unidos no permitirá la presencia de potencias extranjeras en el hemisferio occidental. En este contexto, Trump ha lanzado una serie de iniciativas para limitar la influencia china en la región. La primera acción se centró en Panamá, donde el gobierno estadounidense presionó para que se declarara inconstitucional el contrato de concesión otorgado a una filial de la multinacional china CK Hutchinson para operar los puertos de Balboa y Cristóbal.

La disputa por los recursos energéticos y minerales

El objetivo de Estados Unidos es disputar a China sus recursos energéticos y minerales, erosionar sus posiciones estratégicas y debilitar su red de aliados. En este sentido, Trump ha firmado acuerdos con países latinoamericanos para garantizar el acceso a recursos críticos como el litio. Por ejemplo, en febrero de 2025, Estados Unidos y Argentina firmaron un acuerdo por valor de 130.000 millones de dólares que garantiza a Estados Unidos acceso prioritario al litio y otros recursos minerales argentinos.

La influencia china en América Latina

Según el Centro Brookings, la influencia económica de China sobre Sudamérica ha superado a la norteamericana. El último documento del Partido Comunista Chino sobre la región, publicado en 2025, pide a los países latinoamericanos que apoyen la “reunificación nacional” —en referencia a Taiwán— y se sumen al nuevo orden internacional de un “futuro compartido para la humanidad”.