El ataque de Estados Unidos a Irán supone un giro radical en su política exterior y puede marcar el fin de su influencia en Oriente Próximo. Esta decisión contradice la Estrategia de Seguridad Nacional presentada en noviembre pasado por el presidente Donald Trump.
La Estrategia de Seguridad Nacional de Trump, publicada en noviembre de 2025, destaca la grandeza y el éxito de Estados Unidos como nación. El documento enfatiza la importancia de no intervenir en los asuntos de otras naciones y critica a las élites por asumir cargas globales que no se alinean con el interés nacional.
La nueva estrategia de seguridad nacional de EE UU
El objetivo de la política de Trump parecía ser desvincularse de Oriente Próximo, según lo expuesto en la Estrategia de Seguridad Nacional. El documento señalaba que la derogación de políticas energéticas restrictivas y el aumento de la producción estadounidense de energía reducirían la importancia de la región.
Sin embargo, el 28 de febrero, Estados Unidos atacó Irán, un país con una gran reserva de misiles, drones y un fuerte compromiso patriótico y religioso. Atacar a Irán es iniciar una guerra larga y compleja.
Las consecuencias del ataque a Irán
El ataque ha provocado el cierre del estrecho de Ormuz al tráfico marítimo de varios países y una reducción en el suministro mundial de petróleo. Además, bases estadounidenses en la región del golfo Pérsico han quedado parcialmente destruidas o inutilizables.
En la situación actual, Estados Unidos no podrá volver a esas bases, ya que Irán no muestra señales de ceder ante las bombas ni le faltarán drones o misiles. Unos pocos miles de marines no podrán cambiar el rumbo de la guerra.
Posibles explicaciones del cambio de estrategia
Una posibilidad es que el Gobierno estadounidense ya no sea capaz de planear, anunciar, implementar y ejecutar una estrategia. Otra interpretación es que el Gobierno estadounidense ha sido sustituido mediante un golpe de Estado silencioso por otro régimen que usa a Trump como figura decorativa.
El fin de la influencia de EE UU en Oriente Próximo
La tercera posibilidad es que Estados Unidos acabe justo donde la Estrategia de Seguridad Nacional de noviembre de 2025 quería que llegara: obligado a salir de Oriente Próximo, a reconocer los límites y la obsolescencia del poder estadounidense y a respetar la soberanía y la autonomía de otros Estados-nación.
La guerra en Irán puede ser el fin de la influencia de Estados Unidos en la región y supone un revés estratégico para el país. La situación actual plantea interrogantes sobre la capacidad de Estados Unidos para planear y ejecutar estrategias coherentes.
Conclusión
La guerra en Irán es un giro radical en la política exterior de Estados Unidos y puede tener consecuencias duraderas para la región y la economía mundial. La situación actual requiere una reevaluación de la estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos y su enfoque en Oriente Próximo.
James K. Galbraith, profesor de la Universidad de Texas en Austin, es coautor de Entropy Economics: The Living Basis of Value and Production y de El fin de la normalidad.
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Crítico Cultural
Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.
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