La Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, aprobada en abril de 2025, obliga a las empresas a implementar planes para reducir el desperdicio alimentario a partir del 3 de abril de 2026. La normativa busca prevenir y reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos en toda la cadena alimentaria. Las empresas deben elaborar planes para minimizar pérdidas y fomentar la donación y redistribución de alimentos.
Obligaciones para las empresas de la cadena alimentaria
Las empresas deben priorizar la prevención del desperdicio alimentario mediante la planificación de compras, ajuste de producción y gestión de stock a la demanda, y transformación de productos no vendidos. Si se produce desperdicio, la prioridad es donar o redistribuir alimentos. La ley prohíbe cláusulas contractuales que impidan la donación de alimentos.
Jerarquía de prioridades para el desperdicio alimentario
La normativa establece una jerarquía de prioridades para el desperdicio alimentario: consumo humano, alimentación animal, fabricación de piensos, uso como subproductos en otra industria, y finalmente, tratamiento como residuos para reciclaje. Las empresas también deben promover acuerdos para donar excedentes a entidades benéficas o bancos de alimentos.
Soluciones para reducir el desperdicio alimentario
La aplicación Too Good To Go, que conecta a restaurantes y tiendas con consumidores para vender excedentes alimentarios a precios reducidos, ha visto un aumento del 30% en solicitudes de información desde la aprobación de la ley. La compañía ha lanzado Donations+, una herramienta digital para conectar a supermercados con entidades benéficas y facilitar la donación de alimentos.





