La inteligencia artificial (IA) está llamada a transformar la productividad empresarial en un 40% en un futuro próximo, según expertos del MIT y McKinsey. Sin embargo, muchas empresas aún no saben cómo aprovechar esta tecnología de manera efectiva. La implementación de la IA requiere un cambio organizativo y de mentalidad, más que tecnológico.

El desafío de la adopción de la IA

En 2007, una empresa de papel de oficina se enfrentó a la creación de una página web para centralizar las ventas. La plantilla se sintió amenazada por este cambio. Hoy en día, la IA puede automatizar procesos y mejorar la eficiencia, pero su adopción no es sencilla. La serie 'The Office' ya había reflejado esta situación, y ahora la IA se presenta como una herramienta clave para impulsar la productividad.

Expectativas y realidad

El MIT y McKinsey prevén que la IA aumente la productividad empresarial entre un 20% y un 40%. La IA puede ayudar a las empresas a analizar patrones de compra, personalizar correos electrónicos y optimizar rutas de reparto. Myriam Blázquez, directora general de Experis, afirma que “es verdad que hay un 'hype' y tardaremos un poco en ver resultados, pero el tiempo que va a pasar entre esas expectativas y la implantación real va a ser mucho más corto que en otros temas”.

El reto organizativo

La adopción de la IA requiere un cambio en la mentalidad y la organización de las empresas. David López, decano de MBA de Esade, coincide en que “el reto no es tecnológico, sino organizativo y de mentalidad”. Las empresas deben abordar la IA de manera estratégica, no táctica, y superar la resistencia interna. La brecha de productividad entre empresas líderes y rezagadas se está ampliando, según el Consejo de la Productividad en España.