En el corazón de Septimània, un pequeño local llamado Sensato ofrece una experiencia gastronómica única. El 'sushiman' Ryuta Sato, conocido por su trabajo en Sato i Tanaka, ha creado un espacio íntimo para disfrutar de sus creaciones. Con solo siete comensales por sesión, la experiencia se siente casi religiosa.
El arte del sushi en un entorno exclusivo
La barra en forma de L nos separa del maestro de ceremonias, un hombre solo que nos guía a través de su menú exclusivo. A 98 euros por persona, el menú consiste en dejarse llevar por la experiencia. Sato selecciona el mejor producto del día y lo prepara con precisión y elegancia.
Joyería comestible en cada bocado
Los nigiris son delicadas piezas de joyería, con cortes de pescado de gran finura y un arroz ingrávido y goloso. Cada pieza llega ya aliñada y con el punto de wasabi puesto. El nigiri de calamar se deshace en la boca, mientras que el de gamba con suplemento elaborado con su cabeza causa sensación.
Una experiencia sensorial
Los nigiris de vieira, dorada, rodaballo, son verdaderas obras de arte. El gunkan de tartar de atún con yema y erizo es una fiesta, al igual que el bocado de balacao negro. El bol con gamba, erizo y jugos es una delicia. Y el caldo reparador al final de la cena es un toque maestro.
Un ambiente de recogimiento
Es curioso notar que los clientes, tres parejas, apenas hablan durante la velada. Es como estar en una misa. Sato nos recuerda que podemos hablar si queremos, pero el ambiente es de recogimiento y respeto.
La magia del sushi
La experiencia en Sensato es una verdadera iniciación al arte del sushi. Cada bocado es una sorpresa, cada sabor una revelación. La joyería comestible forjada en vivo y en directo es una experiencia que no se puede olvidar.
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Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
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