A diez años de su fallecimiento, el fútbol recuerda a Johan Cruyff, el genio neerlandés que revolucionó el deporte con su estilo de juego y su visión como entrenador. Su legado sigue vigente en el fútbol actual.

La imagen de Johan Cruyff en la portada de la revista Líbero es una postal del fútbol. Muestra su rostro joven, con el pelo empapado en sudor y una mirada expectante y astuta. Esa cara es la de alguien que se sabe dueño del juego.

El impacto de Cruyff en el fútbol

Como jugador, Cruyff se sienta en la mesa de los cinco grandes genios de la historia. Nadie ha gobernado los partidos con su autoridad, futbolística y psicológicamente. Como entrenador, también se sienta en la mesa chica de la historia.

Su influencia en el fútbol español ha sido enorme. El FC Barcelona, al que hizo ganador sin renunciar a la belleza, y la Liga, donde convirtió el tiqui-taca en un credo, son solo algunos ejemplos.

La escuela de Cruyff

Países Bajos, la escuela que despertó al fútbol de la mediocridad en los años sesenta, es otro ejemplo de su legado. Las escuelas se dedican a enseñar, y si ya no es tan influyente es porque todos les copiamos.

Aquel fútbol violento y defensivo viró hacia el ritmo, el ataque y la belleza. Primero en el Ajax, luego en la selección neerlandesa y, finalmente, en el Barça, siempre de la mano de Johan.

El legado de Cruyff

El jugador fue fascinante, pero el entrenador dejó el legado. Cuando todos buscaban delanteros extranjeros con olfato goleador, él fichó a Ronald Koeman para iniciar el juego.