El general Min Aung Hlaing, líder del golpe de Estado que derrocó al gobierno democrático de Birmania en 2021, ha sido formalmente elegido presidente del país por un Parlamento controlado por el ejército. Esta decisión consolida su poder absoluto en un país marcado por la guerra civil y la represión. Con 69 años, Min Aung Hlaing es un veterano del Tatmadaw, la fuerza armada que ha gobernado Birmania directa o indirectamente durante décadas.

El Ascenso del General Golpista

Min Aung Hlaing es conocido por su disciplina férrea y ambiciones expansivas. Su ascenso a la presidencia, votado por una Cámara donde los legisladores designados por la cúpula militar y los partidos afines al ejército tienen una mayoría abrumadora, no sorprendió a nadie. La operación estaba calculada para transformar su figura en la de un presidente 'civil', proyectando una fachada de legitimidad internacional sin ceder poder.

Un Régimen de Facto

Las recientes elecciones, celebradas entre diciembre y enero, habían preparado el terreno para este paso. El Partido Unión, Solidaridad y Desarrollo (USDP), de corte militar, obtuvo más del 80% de los escaños en disputa. Los principales partidos opositores fueron prohibidos, y miles de activistas y políticos fueron encarcelados o exiliados. En la práctica, la democracia de Birmania permanece suspendida.

La Situación en el Terreno

El contexto en Birmania es brutal, con múltiples frentes de conflicto, desde milicias urbanas prodemocráticas hasta ejércitos étnicos con décadas de experiencia en guerra de guerrillas. Según organizaciones locales, más de 7.000 civiles han muerto, y la ONU estima que 3,6 millones han sido desplazados. La crisis humanitaria se desarrolla lejos de los focos internacionales, mientras aliados como China y Rusia respaldan diplomáticamente al régimen.