El Kremlin está impulsando el uso de MAX, una aplicación de mensajería respaldada por el Estado, lo que ha generado preocupación entre algunos rusos sobre la privacidad y la libertad en internet. La aplicación es propiedad de VK, una empresa cuyo director es el hijo de uno de los principales asesores del presidente Putin.
La promoción de MAX por parte del Kremlin
La promoción de MAX se produce en un contexto en el que Rusia ha bloqueado repetidamente el internet móvil y ha otorgado amplios poderes para cortar las comunicaciones masivas. El país ha interferido con los servicios de mensajería y las redes privadas virtuales (VPN), lo que ha llevado a algunos usuarios a buscar alternativas.
Irina Matveeva, una saxofonista en Moscú, instaló MAX porque lo necesitaba para comunicarse con sus estudiantes. Sin embargo, expresó su descontento con la situación y dijo que intenta usarlo lo menos posible. Matveeva describió la frustración de tener que cambiar entre diferentes aplicaciones de mensajería mientras lidia con VPNs e interferencias en internet.
La seguridad y la privacidad en MAX
Los funcionarios rusos dicen que es necesario un mensajero nacional porque servicios de inteligencia hostiles han penetrado aplicaciones extranjeras como Telegram. Aseguran que Moscú debe garantizar la seguridad impulsando un internet "soberano". Sin embargo, activistas de la oposición dicen que los servicios de seguridad rusos tienen acceso a los datos de MAX y que la inteligencia artificial analiza esos datos para detectar posibles amenazas al Estado.





