El Papa Francisco ha lanzado un llamado a la paz y ha criticado la instrumentalización de la religión durante sus primeras celebraciones de la Semana Santa. Con un estilo sobrio y de perfil bajo, el pontífice ha transmitido mensajes cargados de simbolismo, destacando la solidaridad con los oprimidos y la importancia de la paz y la fraternidad humana.

La crítica a la instrumentalización de la fe

En la homilía del Domingo de Ramos, el Papa advirtió sobre la instrumentalización de la fe, señalando que 'Dios rechaza la guerra, nadie puede utilizarle para justificar el enfrentamiento'. También destacó que 'Dios no escucha la oración de quienes hacen la guerra y la rechaza'. Estas palabras pueden ser vistas como una crítica a aquellos que utilizan la religión para justificar sus acciones.

El mensaje de humildad y servicio

Durante la misa de la noche del Jueves Santo, el Papa volvió a insistir en este concepto, citando palabras del Papa Benedicto XVI. Criticó que 'siempre estamos tentados a buscar un Dios que nos sirva, que nos haga ganar, que sea útil como el dinero y el poder'. En cambio, destacó que 'Dios nos sirve con el gesto gratuito y humilde de lavar los pies'.

La denuncia de la violencia y la tiranía

El Papa denunció la existencia de 'una humanidad de rodillas por tantos ejemplos de brutalidad'. Antes de lavar los pies de doce sacerdotes, invitó a reflexionar sobre el ejercicio del poder. Destacó que 'Jesús no sólo purifica de las idolatrías y blasfemias que han mancillado la imagen que nos hemos hecho de Dios, sino que purifica también nuestra imagen del hombre'.