El Papa León XIV ha presidido este Viernes Santo el primer Via Crucis en el Coliseo de Roma de su pontificado, con un mensaje en contra de la guerra y el abuso de poder. La celebración, que ha contado con la presencia de miles de fieles, ha destacado la importancia de la fe en el mundo real y la necesidad de proteger a los más vulnerables. El Pontífice ha portado la cruz durante todo el recorrido, convirtiéndose en el primer Papa en hacerlo después de Juan Pablo II.

El Via Crucis: Un llamado a la reflexión

Ante miles de fieles congregados ante el Anfiteatro Flavio, León XIV ha reflexionado sobre el camino de Jesús hacia el Gólgota, recordando que "no es un recorrido en medio de gente devota y silenciosa". El Papa ha destacado que, como en tiempos de Jesús, "nos encontramos caminando en un ambiente caótico, alborotado y bullicioso, entre personas que comparten la fe en Él, pero también entre otros que se burlan e insultan".

La importancia de la fe en el mundo real

Las meditaciones del Via Crucis han sido encargadas al franciscano Francesco Patton, quien ha subrayado que la fe "debe encarnarse en el mundo real". En este sentido, ha destacado que "el poder de comenzar una guerra o de terminarla; el poder de educar a la violencia o a la paz; el poder de alimentar el deseo de venganza o el de reconciliación" son aspectos que deben ser considerados por quienes ejercen el poder.

La dignidad humana y la pobreza