La ciudad de Barcelona está experimentando una transformación significativa en su mobiliario urbano. La pacificación del tráfico ha llevado a una reconfiguración de las calles, convirtiéndolas en espacios de estancia y convivencia. Empresas como Escofet, Benito Urban, Grup Fábregas y Urbidermis están liderando esta revolución con diseños innovadores que combinan funcionalidad y sostenibilidad.
El cambio en la forma de entender la ciudad
Bancada en los jardines de Ca l'Aranyó del Poblenou, con vegetación (Fuente: El Periódico)
Las sillas altas, al estilo tenista, ofrecen una visión panorámica del parque de Glòries / JORDI COTRINA / EPC
La ciudadanía ha colonizado el espacio urbano, lo que ha propiciado un cambio en la forma de entender la ciudad. Según Daniel Milà, director general de Escofet, "antes el coche ocupaba el centro, pero ahora la gente busca espacios que ofrezcan seguridad, salud, ocio y comodidad". Esto ha llevado a una diversificación del mobiliario urbano, con opciones como bancos, sillas, tumbonas y mesas de pícnic.
Sillas altas en el parque de Glòries, ofreciendo una visión panorámica (Fuente: El Periódico)
El nuevo mobiliario de Glòries, como tumbonas y sillas altas / JORDI COTRINA / EPC
La renaturalización de las ciudades es un tema clave en este contexto. Nicolás Capo, director general de Urbidermis, destaca que "las plazas de hormigón sin sombra ni árboles pertenecen a un modelo de urbanismo del pasado". El urbanismo actual busca incorporar el verde en el núcleo urbano, creando islas verdes en medio de parques y zonas de interacción social.
La evolución del mobiliario urbano
El mobiliario urbano ha evolucionado para adaptarse a estas nuevas dinámicas. Carlos Fábregas, gerente del Grup Fábregas, señala que "el Covid-19 marcó un punto de inflexión: ahora la gente quiere hacer más vida en la calle". Esto ha llevado a una mayor demanda de mobiliario que se asemeje a las comodidades del salón de casa, como sillas altas y tumbonas.
La tecnología y la sostenibilidad
Los bancos incorporan cada vez más avances tecnológicos, como sensores que permiten conocer si un banco está ocupado o si ha sufrido daños. Empresas como Escofet están desarrollando soluciones más sostenibles, como bancos de hormigón fabricado con cemento reciclado, capaces de reducir la huella de carbono entre un 30% y un 70%.
La ciudad del futuro
La ciudad de Barcelona aspira a ser pionera en esta revolución urbana, con la transformación de calles en entornos verdes y habitables. Según Benito Urban, el ciudadano busca espacios que ofrezcan seguridad, salud, ocio y comodidad. La ciudad del futuro será aquella que logre combinar funcionalidad, sostenibilidad y calidad de vida.
La variedad de opciones
Las posibilidades de mobiliario urbano se han multiplicado: sillas individuales, tumbonas, bancadas de hormigón, mesas de pícnic o estructuras modulares que combinan banco y jardineras. Los fabricantes líderes entrevistados destacan que lo que hace unos años era impensable, como instalar una mesa en la vía pública, ahora es habitual.
La interacción social
Los bancos ya no sirven solo para sentarse, sino que son un elemento de integración que sirve para incorporar áreas verdes, generar espacios de juego infantil y crear zonas de interacción social. La gente hace picnics, practica deporte, lee un libro o se tumba escribiendo en los nuevos espacios públicos.
La calidad de vida
La calidad de vida es el objetivo principal de esta revolución urbana. La ciudad de Barcelona busca ser un referente en la creación de espacios públicos que ofrezcan seguridad, salud, ocio y comodidad. La combinación de tecnología, sostenibilidad y diseño innovador es clave para lograr este objetivo.