La actriz Natalia Moreno, conocida por su versatilidad en el mundo del teatro, cine y televisión, ha encontrado una nueva forma de expresión a través de la escritura. Su novela, 'Madonna no nació en Wisconsin', es un reflejo de su búsqueda de libertad y su necesidad de explorar su creatividad.

La infancia como fuente de inspiración

La primera memoria de Natalia Moreno se remonta a su infancia en La Almunia de Doña Godina, Aragón, donde creció rodeada de un entorno que la llevó a desarrollar su esencia artística. Su razón de ser, como actriz, directora, productora y guionista, se resume en una sola palabra: hambre. Un hambre insaciable que la impulsa a buscar la belleza y la vida en todas sus formas.

La decisión de escribir

La decisión de escribir 'Madonna no nació en Wisconsin' fue una prolongación natural de su necesidad de libertad y de una habitación propia. La novela, publicada por Galaxia Gutenberg, es un reflejo de su experiencia y su memoria, y no una biografía. Moreno no necesitó una escuela de escritura para plasmar sus ideas en papel, ya que sus maestros fueron los grandes libros y autores como Mayorga, Sanchís Sinisterra, Shakespeare, Beckett, Chéjov, Bukowski y Sylvia Plath.

La influencia de su entorno

La tierra y su familia fueron fundamentales en la creación de su novela. Su abuela Pilar, de 96 años, sigue siendo una figura importante en su vida, y su experiencia en la pospunk de los años 80 la llevó a conectar con su lado más creativo. Moreno creció en Huesca, en un entorno conservador, pero su madre, feminista de la época, la enseñó a disfrutar de su cuerpo y a no hipotecarse a un señor.