En el barrio de Sant Antoni, un lugar emblemático ha reabierto sus puertas. El Riquiño, antes conocido como Bar Olimpo, ha vuelto a la vida de la mano de Javi, hijo y sobrino de los antiguos dueños. Este bar de novela, que estuvo cerrado durante tres lustros, ha recuperado su esencia gracias a la fidelidad de sus clientes y la nueva cocina de Jonathan.

La reapertura del Riquiño ha sido como un imán para los clientes habituales, que han vuelto sin necesidad de publicidad. El bar, situado en la calle Parlament con Viladomat, ha recuperado su ambiente de barrio y su sabor gallego. Los clientes han podido disfrutar de nuevo de las timbas y discusiones futbolísticas y políticas que caracterizaban al Olimpo.

Un lugar con historia

El Bar Olimpo estuvo en funcionamiento desde 1972 hasta 2010, aproximadamente. Durante ese tiempo, se convirtió en un referente para los taxistas y vecinos del barrio. El local estaba gestionado por dos hermanas y sus dos maridos, que crearon un ambiente único y acogedor. El bar era conocido por sus michanas y chuletones, que se traían desde las aldeas de los dueños en Os Ancares, de Lugo.

La fidelidad de los clientes ha sido clave en la reapertura del Riquiño. Los clientes habituales han vuelto a ocupar sus lugares favoritos en la barra, y han sido acompañados por nuevos rostros. Uno de los nuevos clientes es Anatoli, un estudiante ruso que prefiere el tute al tetris. La partida de tute ya está en marcha, con algunos clientes que han jubilado durante este paréntesis, aunque sobrevive en activo uno apodado O Neno.