En el corazón de Gràcia, un local de KFC en Riera de Vallcarca 11-13 se ha convertido en un símbolo de abandono. A pesar de anunciarse para marzo de 2023, el restaurante nunca ha abierto sus puertas. La decadencia es notable, con un interior que parece un escenario posapocalíptico. La pregunta es: ¿qué ha pasado?
Un hombre se acercó al cristal del restaurante el pasado martes para observar el interior. El local, con una superficie de 550 m2, sigue cerrado y sin señales de vida. La única novedad es que el papel de embalar que cubría los cristales ha ido cayendo, como la esperanza de los que esperaban probar el pollo frito.
El silencio que rodea al pollo fantasma

Los vecinos de las fincas limítrofes prefieren no comentar la situación, pero hay algo claro: se opusieron a la apertura del restaurante y parece que lo han conseguido. 'Este tema ya está cerrado, el restaurante no podrá abrir', afirma una mujer en un comercio cercano. Aunque no conoce los detalles, la piedra ha sido lanzada.






