La ciudad de Valencia ha aprobado una normativa para controlar el número de plazas turísticas, convirtiéndose en la primera ciudad en poner límites a hoteles y hostales, además de viviendas de uso turístico. La medida busca ordenar el flujo turístico y preservar la identidad de los barrios.

La alcaldesa, María José Catalá, ha logrado sacar adelante la normativa con el respaldo de Vox, después de dos años de moratoria que paralizó 363 expedientes y bloqueó 4.697 plazas turísticas. La normativa establece que el número de plazas turísticas totales no podrá superar el 8% de las personas empadronadas en cada distrito y cada barrio.

Control de las plazas turísticas

La normativa también establece que solo el 2% del total de las viviendas de cada barrio podrá destinarse a uso turístico, y el 85% de los bajos comerciales de una manzana quedarán blindados para el pequeño comercio. La alcaldesa explica que esta normativa es una pieza más dentro de una estrategia más ambiciosa para cambiar el paradigma turístico de la ciudad.

La industria turística ha aplaudido la iniciativa, considerándola una medida para preservar el equilibrio entre turismo y residentes. Óscar Perelli, vicepresidente ejecutivo de Exceltur, valora la decisión de Valencia de poner orden regulatorio en la proliferación desmedida de viviendas de uso turístico.

Excepciones para hoteles de alta gama

La normativa establece excepciones para hoteles de cinco estrellas y alta gama, que podrán ubicarse en barrios con un máximo del 20% de indicador global de saturación turística. Estos establecimientos crean empleo de calidad y tienen un retorno fiscal mayor, según el gobierno local.