Mientras la atención internacional se centra en la crisis en Oriente Medio, China avanza con determinación en su estrategia de crecimiento y expansión. En marzo, el país asiático celebró las 'Dos Sesiones', un evento crucial que define sus metas y objetivos para los próximos años. La aprobación del XV Plan Quinquenal 2026-2030 refleja la visión de Pekín para consolidar su posición en un mundo cada vez más complejo.
La estrategia china en un entorno global incierto
La política de China se caracteriza por su prudencia exterior, pero no por pasividad. En Ucrania y con Irán, Pekín ha demostrado su capacidad para proteger sus intereses sin exponerse. Su objetivo es blindarse contra la contención estadounidense y consolidar su estado interno. El XV Plan Quinquenal prioriza la autosuficiencia tecnológica, la manufactura avanzada y la seguridad energética.
Un enfoque integral para el desarrollo
La transición energética es un componente clave de la estrategia china. Pekín busca dominar las tecnologías de la descarbonización para situarse en el corazón del modelo industrial del siglo XXI. La electrificación, las baterías, la energía solar y los vehículos eléctricos son áreas de enfoque. China no solo busca crecer, sino también reducir sus vulnerabilidades y aumentar su resiliencia.
La rivalidad tecnológica y comercial con Estados Unidos
La relación entre China y Estados Unidos se caracteriza por una creciente rivalidad tecnológica y comercial. Pekín aprecia la naturaleza transaccional de la política estadounidense y busca explorar oportunidades de negociación. La reunión entre Trump y Xi en Pekín podría ser un punto de inflexión en la relación bilateral.
La oportunidad para Europa
Mientras China planifica y ejecuta su estrategia, la Unión Europea oscila entre la gesticulación moral, la improvisación industrial y la subordinación maquillada. Europa debe ser consciente de la importancia de China en el escenario global y buscar formas de articular su poder y proteger sus intereses.
El futuro de la relación entre China y Europa
La relación entre China y Europa se define por una creciente interdependencia. Pekín busca proyectar normalidad y explorar oportunidades bilaterales con actores europeos. España se presenta como un interlocutor útil, que ha hecho bandera de su distanciamiento de la agenda estadounidense. La explotación paciente de las grietas ajenas es consustancial al método del Imperio del Medio.
La autonomía estratégica europea
La Unión Europea proclama autonomía estratégica, pero encadena unas vinculaciones con otras. La dependencia del GNL estadounidense corre paralela a una sumisión omnímoda a China en las tecnologías de transición. Europa debe ser consciente de los riesgos de su dependencia tecnológica y buscar formas de aumentar su autonomía.
La transición energética y la seguridad
La transición energética es un componente clave de la estrategia china. Pekín busca dominar las tecnologías de la descarbonización para situarse en el corazón del modelo industrial del siglo XXI. La electrificación, las baterías, la energía solar y los vehículos eléctricos son áreas de enfoque. China no solo busca crecer, sino también reducir sus vulnerabilidades y aumentar su resiliencia.
El papel de China en el escenario global
China no solo es una potencia económica, sino también una potencia militar en ascenso. Su modernización militar progresa a buen ritmo, también en el mar, espacio, misiles, drones y ámbito atómico. El instituto de estudios estratégicos SIPRI estima que China cuenta con alrededor de 600 ojivas nucleares.
La relación entre China y Taiwán
La relación entre China y Taiwán es un tema sensible. Pekín aprecia que, tras la retórica de dureza, la naturaleza de Trump es transaccional y, por tanto, maleable. No es un matiz. En la Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense de noviembre se han deslizado modificaciones de lenguaje sobre el statu quo en el Estrecho.
La cooperación internacional
La cooperación internacional es clave en la estrategia china. Pekín busca trabajar con otros países para lograr sus objetivos. La reunión entre Trump y Xi en Pekín podría ser un punto de inflexión en la relación bilateral.
El futuro de China
China no solo busca crecer, sino también aumentar su influencia en el escenario global. Pekín busca consolidar su posición como potencia líder en un mundo cada vez más complejo. La estrategia china se caracteriza por su prudencia exterior, pero no por pasividad.