El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantiene su apuesta por una doble estrategia hacia Cuba, mientras se enfrenta a complicaciones en la guerra en Irán. Por un lado, aumenta la presión con amenazas de intervención militar y un embargo energético. Por otro, negocia secretamente con el gobierno cubano para lograr un acuerdo económico que permita una distensión entre los dos países.
La estrategia de la Casa Blanca
La Casa Blanca busca un acuerdo económico que abra la puerta a una distensión entre los dos perpetuos enemigos. El secretario de Estado, Marco Rubio, admite que "quizás se dé una oportunidad" para un cambio de régimen, lo que representaría un enorme éxito político para la Casa Blanca. La estrategia ha aportado algunos resultados, como la liberación de 2.010 presos por parte del gobierno cubano.
La presión económica
Trump ha incrementado la presión económica hacia el régimen cubano, especialmente con la imposición de un bloqueo energético. El 29 de enero, declaró una emergencia con relación a Cuba, de la que sostenía que representaba una amenaza contra la seguridad nacional estadounidense. Sin embargo, Washington aprobó ciertas excepciones para el sector privado cubano para evitar una nueva oleada de huidas de refugiados hacia Florida.
Contactos secretos
La Administración Trump también ha abierto conversaciones secretas con La Habana, como ya hizo la Administración de Barack Obama en 2013 y 2014. Trump ha revelado que conversaciones a alto nivel, encabezadas por el propio Rubio, están en marcha. Según él, el gobierno cubano está hablando con Estados Unidos y tiene un montón de problemas y ningún dinero.





