El fútbol de selecciones ha sido visto durante mucho tiempo como una entidad casi sagrada, exenta de la lógica empresarial. Sin embargo, la reciente lesión de Raphinha con Brasil pone de relieve los problemas de un sistema que algunos clubes podrían considerar parasitario. El delantero del FC Barcelona se perderá cinco semanas de competición debido a una lesión sufrida en un amistoso intrascendente.

El Desequilibrio del Sistema

Los clubes asumen el riesgo íntegro de la inversión en jugadores, mientras que las federaciones se benefician económicamente sin asumir una gran responsabilidad. Los futbolistas, como principales activos de esta industria, deberían ser los primeros en alzar la voz en contra de este sistema. La lesión de Raphinha le hará perderse el tramo decisivo de LaLiga y una eliminatoria de Champions League crucial para el club.

La Responsabilidad Económica

El impacto económico de la lesión de Raphinha es significativo. El club que pagó 60 millones por él solo percibirá una indemnización máxima diaria de 20.548 euros a partir del día 28 de baja. Esto es un parche ridículo, ya que no acceder a las semifinales de la Champions privará al Barça de un mínimo de 15 millones de euros de facturación adicional.

La Necesidad de Reformas

Es evidente que el sistema aún no ha resuelto el equilibrio entre la cesión de talento y la compensación por el riesgo. Las federaciones moneticen el esfuerzo ajeno sin responsabilidad alguna. La industria debe abordar el tema de las ventanas internacionales y la gobernanza de estos torneos. Hay demasiado dinero en juego como para seguir postergando una reforma que proteja a quien realmente paga las facturas.