El Partido Popular (PP) se encuentra en una encrucijada política al intentar formar gobiernos de coalición con Vox en varias regiones. Hace cuatro años, cuando se formó el primer gobierno de coalición en Castilla y León, los dirigentes del PP expresaban que incorporar a Vox permitiría 'domesticar' a este partido. Sin embargo, Santiago Abascal, líder de Vox, no parece dispuesto a dejarse 'amansar'.
La estrategia del PP bajo escrutinio
El PP está bajo presión para alcanzar acuerdos con Vox y así poder investir a sus presidentes en Extremadura, Aragón y Castilla y León. La urgencia de estos pactos se debe a que, si no se logran, estas regiones podrían verse obligadas a celebrar nuevas elecciones. El PP ha estado dispuesto a asumir parte del programa de Vox en gobiernos anteriores, como en Castilla y León y la Comunidad Valenciana.
Las exigencias de Vox
Abascal está exigiendo que el PP asuma íntegramente el programa ultra, lo que ha generado tensiones internas. Además, ha acusado directamente a Alberto Núñez Feijóo y su equipo de filtrar información sobre sus presuntos amaños económicos y de estar detrás de las disputas con otros dirigentes de Vox.
El impacto en la ciudadanía y en Andalucía
La dirección de Vox parece más radicalizada que hace cuatro años, lo que complica las negociaciones. El PP ya ha cedido en temas como la 'ley de concordia' y la limitación de la inmigración en Castilla y León. Si el PP se somete a las exigencias de Vox, esto podría ser perjudicial para la ciudadanía en general y especialmente para las expectativas electorales de Juanma Moreno Bonilla en Andalucía.





