El Gobierno Vasco aspira a traer el Guernica de Pablo Picasso desde el Museo Reina Sofía de Madrid, pero expertos advierten que un traslado podría ser catastrófico debido a la fragilidad de la obra. Con 90 años desde su creación, esta pintura es un símbolo político y cultural que exige un manejo extremadamente cuidadoso.
La complejidad del traslado del Guernica
El Guernica de Pablo Picasso, una obra de arte política y cultural (Fuente: El Mundo)
El Guernica sale, custodiado por los mismos expertos, del Casón del Buen Retiro el 26 de julio de 1992. El gran mural va protegido dentro de una caja metálica especial de alta seguridad y protección en ambas caras del cuadro.Pedro Carrero
El Guernica es mucho más que una obra de arte; es un artefacto político y cultural frágil que requiere una precisión milimétrica para su traslado. Su historia comenzó en 1937 como un encargo del gobierno de la Segunda República para denunciar el bombardeo de Guernica durante la Guerra Civil Española. Desde entonces, ha sido un símbolo contra la guerra y el fascismo.
La obra ha viajado por varios países y ciudades, incluyendo París, Nueva York y Sao Paulo. En 1981, llegó a Madrid procedente de Nueva York, y en 1992, se trasladó al Museo Reina Sofía. En ambos casos, el traslado estuvo a cargo de la empresa SIT Transportes Internacionales, que destaca estos traslados como un «motivo de orgullo».
El traslado del Guernica al Museo Reina Sofía en 1992 (Fuente: El Mundo)
La grúa levanta la mercancía y carga el camión por el techo, con ayuda de dos operarios, mediante dos cintas sujetas a la caja que consiguen la verticalidad constante, sin giros.EFE
El Guernica sufrió daños y deterioros a lo largo de los años debido a enrollamientos, rozamientos y cambios de humedad y temperatura. En 1981, el equipo de SIT recibió el lienzo enrollado y sus 44 bocetos en papel y lienzo. Se instaló un cristal antibalas y se proporcionó una custodia permanente de la Guardia Civil.
Para su traslado al Museo Reina Sofía en 1992, se realizaron estudios para conocer su estado y buscar la mejor forma de trasladarlo. Un informe técnico detalló que la obra había sido restaurada en varias ocasiones y presentaba daños en su superficie. El bastidor de madera ligera se tensó con tornillos y tuercas, y la capa pictórica mostraba un «craquelado vertical» debido a los enrollados.
La logística del traslado
La empresa SIT diseñó un plan logístico para el embalaje, transporte y desembalaje del Guernica. El lienzo se mantuvo en posición vertical, y se utilizó un bastidor de acero para sujetarlo. Se diseñó una caja externa con panel-sándwich metálico y refuerzos estructurales.
Un artificiero arquitecto diseñó un plan para embalar el cuadro en la misma sala donde se exponía. Se derribó la pared de la sala con cuidado para minimizar las vibraciones y el polvo. El 26 de julio de 1992, la caja se desplazó sobre bases rodantes y fue elevada por una grúa.
El futuro del Guernica
El gobierno vasco espera que el Guernica no sea trasladado de nuevo, pero expertos advierten que un traslado podría ser catastrófico. La obra sigue siendo un arma política y cultural, y su traslado exige una precisión y cuidado extremos. El Guernica es un artefacto que conviene no hacer estallar.
La importancia de la conservación
La conservación del Guernica es crucial para su preservación. El Museo Reina Sofía ofrece condiciones óptimas para su conservación y exhibición. Sin embargo, el gobierno vasco considera que el cuadro debe viajar al País Vasco como símbolo de «reparación política y simbólica».
La decisión final
La decisión final sobre el traslado del Guernica depende de las autoridades competentes. Mientras tanto, expertos y conservadores coinciden en que la obra debe ser tratada con extremo cuidado y respeto. El Guernica es un tesoro cultural y político que requiere un manejo especializado y cuidadoso.