En la era digital, muchos padres y madres se enfrentan a una duda recurrente: ¿debemos recoger a nuestros hijos de la discoteca o dejarlos volver solos a casa? Esta cuestión se vuelve especialmente relevante en la adolescencia, cuando los jóvenes comienzan a buscar su independencia y los padres a cuestionar su capacidad para manejar los riesgos asociados con la noche.
El miedo a la incertidumbre
La incertidumbre y el miedo a lo desconocido pueden llevar a los padres a tomar decisiones que quizás no sean las mejores para sus hijos. Halldór Már, músico y padre de tres, admite que en ocasiones ha ido a buscar a sus hijos por una razón muy clara: su propia tranquilidad. "Me da miedo el miedo", afirma, refiriéndose a la incertidumbre que se instala cuando un padre sabe que su hijo está fuera y no puede dejar de imaginar escenarios.
La autonomía y la responsabilidad
Carme Canet, madre de tres hijas y abuela, defiende una idea que puede parecer antigua, pero que sigue siendo relevante: "Si tienes edad para salir, tienes edad para volver". Ella no niega el sufrimiento, pero insiste en que la autonomía no aparece de golpe a los 17 o 18 años. Se entrena antes, con pactos, con horarios y con el margen necesario para que nuestros hijos aprendan a organizarse sin que siempre haya un adulto resolviendo el trayecto.
La importancia de la comunicación
La conversación y la comunicación son fundamentales en este proceso. Abi Sisquella, psicóloga infantil y juvenil, destaca que no hay una única respuesta correcta y que depende de la edad, la madurez y la capacidad de moverse solos que se ha trabajado desde pequeños. "No se aprende a volver solo de una discoteca a los 16 si antes no se han construido límites, responsabilidad y cierta tolerancia a la frustración".





