El diestro Curro Díaz realizó una destacada actuación en la plaza de Las Ventas de Madrid, tan solo dos días después del fallecimiento de su padre. A pesar del difícil contexto, Díaz demostró su entrega y dedicación, lo que le valió una ovación y una vuelta al ruedo. La corrida, que formó parte de la tercera jornada de la temporada en Madrid, contó con un total de 10.030 personas.
Un emotivo regreso a la plaza
La corrida comenzó con un minuto de silencio en memoria de Francisco Díaz, padre de Curro Díaz, y del torero retirado Ricardo Ortiz. A pesar de las circunstancias dolorosas, Curro Díaz se mostró entregado y decidido, lo que le permitió conectar con el público.
El primer toro de la tarde, un ejemplar de Martín Lorca, mostró un juego muy escaso, lo que obligó a Curro Díaz a emplearse al máximo para sacar partido de su lidia. A pesar de las dificultades, Díaz logró imponer su estilo y trazar muletazos de buen tono por ambas manos.
La faena de Curro Díaz
La faena de Curro Díaz con el segundo toro de su lote fue aún más destacada. A pesar de que el animal no mostró un gran juego, Díaz logró aprovechar sus cortas arrancadas y situarse más en corto, lo que le permitió aminorar la exigencia del trazo y conectar con el público.
La presidencia, sin embargo, no concedió la oreja solicitada por la mayoría del público, lo que puede atribuirse a la desprendida entrada de la estocada. Aun así, la vuelta al ruedo de Curro Díaz fue un gesto de agradecimiento hacia su entrega y dedicación.





