El investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Javier Gil, advierte sobre la creciente exclusión de la vivienda en propiedad para una parte importante de la sociedad. Su último ensayo, 'Generación inquilina', analiza cómo la vivienda se ha convertido en un activo especulativo que está reconfigurando la economía y la desigualdad en España.

El nacimiento de la generación inquilina

La llamada 'generación inquilina' se define por su exclusión de la vivienda en propiedad. Según Gil, esta generación nació en 2008 y se caracteriza por ser población joven que no puede acceder a una vivienda en propiedad por sus propios medios. El investigador destaca que el paso a la edad adulta ya no va asociado a acceder a la propiedad, lo que supone una ruptura central con etapas anteriores.

La financiarización de la vivienda

El proceso de financiarización de la vivienda comenzó en los años setenta y se aceleró hasta 2008. En ese periodo, la vivienda funcionaba como un 'activo hogar', es decir, se compraba para vivir y también como forma de acumulación de riqueza y protección socioeconómica. Sin embargo, después de 2008, la función de la vivienda cambió a favor de la vivienda como 'activo renta', es decir, ya no se compra para vivir, sino como demanda no residencial y de inversión especulativa para ponerla en alquiler.

El nuevo paradigma económico y político