La incertidumbre geopolítica ha alcanzado máximos históricos, llevando a expertos a advertir sobre una posible estanflación similar a la de los setenta o incluso una recesión global. La guerra en Irán y el shock energético asociado han generado un clima de incertidumbre.

Riesgos de estanflación y recesión

Los historiadores económicos sostienen que se avecina una enfermedad económica setentera, la estanflación, una fea combinación de estancamiento económico e inflación. En el peor de los casos, una sacudida que terminará en una recesión global. Los especialistas en macroeconomía y en los mercados financieros se aferran a un refrán caribeño, 'lo más seguro es que quién sabe'.

Opiniones de expertos

Nouriel Roubini, economista que predijo la crisis de 2008, vaticina que la escalada bélica en el Golfo irá a más y provocará bajo crecimiento, alta inflación y enormes riesgos de crisis financiera. Raghuram Rajan ve el petróleo camino de los 150 dólares por barril, tal vez incluso de los 200. Ann Pettifor alerta del potencial acelerador de los mercados financieros para noquear a la economía real.

Vulnerabilidades de la economía global

Steve Keen, economista poskeynesiano, vislumbra la mayor crisis de la economía moderna y subraya que la guerra ha funcionado como un catalizador que expone las vulnerabilidades de la economía global. Entre ellas, el riesgo de castañazo del dólar, de burbuja de la inteligencia artificial o de tensiones en los mercados de divisas, de deuda, de crédito privado y de renta variable.

Incertidumbre en las previsiones económicas

Joan Robinson, economista fallecida, solía decir que el presente es 'un tiempo comprendido entre un futuro desconocido y un pasado irrevocable'. Paul De Grauwe, profesor de Lovaina, parafrasea a Robinson para asegurar que las previsiones económicas son, a día de hoy, espejismos organizados. 'Nadie puede predecir qué sucederá con las guerras, y por lo tanto es imposible hacer previsiones sólidas'.

Impacto en la economía

La OCDE y la Organización Mundial del Comercio acaban de publicar sus vaticinios, y el Fondo Monetario Internacional lo hará en solo unos días. En el mejor de los casos, si la guerra termina pronto y los desperfectos no son mayúsculos, el impacto se dejará notar en la inflación, en unas décimas de crecimiento, en una dislocación que va para largo en el sector energético y en primas de riesgo mayores en muchos ámbitos.

Escenarios posibles

El peor de los escenarios tiende al negro: una recesión severa a escala global si Ormuz no se reabre pronto, con un potencial desestabilizador enorme si los mercados aceleran con el pulgar hacia abajo. Las primeras sacudidas ya se dejan notar, pero la risa va por barrios: la conmoción económica es global, pero muy asimétrica.

Consecuencias asimétricas

Los tiros, grosso modo, van por aquí. La conmoción económica se dejará notar de manera diferente en cada región y sector. Los expertos advierten que la situación es grave y que es necesario tomar medidas para mitigar el impacto de la crisis.

Conclusión

La economía global se encuentra en un momento crítico, con expertos advirtiendo sobre una posible estanflación y recesión. La incertidumbre geopolítica y el shock energético asociado han generado un clima de incertidumbre que puede tener graves consecuencias para la economía mundial.

Nines Díaz
Nines Díaz

Editor de Economía

Economista y periodista especializado en mercados financieros y política monetaria europea.

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