El conflicto en Oriente Próximo ha aumentado los costes de transporte marítimo y terrestre al menos diez veces. El estrecho de Ormuz y el de Bab el-Mandeb, claves para el suministro de gas y petróleo, están en riesgo de quedar bloqueados. La 'puerta de las lágrimas' podría resultar fatal para la UE.
El estrecho de Bab el-Mandeb: un punto estratégico clave
El estrecho de Bab el-Mandeb, que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén, tiene una longitud de 113 km y una anchura de 32 km. Es uno de los cuellos de botella del tráfico marítimo más delicados del mundo. Por allí transita el 12% del comercio mundial de petróleo por vía marítima. El nombre 'Bab el-Mandeb' significa 'Puerta de las Lágrimas' o 'Puerta del Dolor' en árabe.
Riesgos para la economía global
Con el recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo, el estrecho de Bab el-Mandeb corre el riesgo de quedar bloqueado. Esto podría ralentizar el tráfico en el mar Rojo y en el canal de Suez. Las compañías navieras han anunciado la suspensión de los tránsitos a través del estrecho de Bab el-Mandeb y del canal de Suez. Según Bloomberg, en febrero de este año por Suez transitaban solo 32 buques al día, un descenso drástico respecto a las 75 embarcaciones que lo cruzaban antes del 7 de octubre de 2023.
La amenaza de los hutíes
Un alto funcionario del Ministerio de Propaganda hutí, Mohammed Mansour, explicó que el cierre del estrecho de Bab el-Mandeb está 'entre las opciones'. La nueva amenaza de los hutíes es claramente motivo de preocupación. Sin embargo, no se trata de una amenaza desconocida: los milicianos yemeníes ya habían puesto en el punto de mira a los buques en tránsito.





