La familia real británica ha celebrado la Misa de Pascua en la Capilla de San Jorge, en Windsor, con la presencia destacada de los príncipes Guillermo y Catalina, junto a sus tres hijos. La ausencia del príncipe Andrés, despojado de su dignidad principesca, y sus hijas, ha sido notable. La Misa se ha celebrado en un momento de gran expectación y escrutinio mediático.

La Monarquía británica en tiempos de cambio

La Monarquía británica ha experimentado cambios significativos en el último año, especialmente con la defenestración del príncipe Andrés. La institución se esfuerza por proyectar una imagen de estabilidad y normalidad a pesar de las turbulencias. La Misa de Pascua es una tradición que se mantiene con la asistencia de los miembros de la familia real.

La expectación era máxima por ver qué miembros de los Windsor asistirían al servicio religioso. Finalmente, han acudido los príncipes Guillermo y Catalina, junto a sus hijos, Jorge, Carlota y Luis. La ausencia del príncipe Andrés y sus hijas ha sido notable, ya que Andrés fue despojado de su dignidad principesca y está bajo investigación policial por sus vínculos con el caso Epstein.

El cambio en la dinámica familiar

El príncipe Andrés fue arrestado en febrero bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de sus funciones públicas. Su presencia en la Misa de Pascua del año pasado fue una sorpresa, ya que llevaba años fuera de la agenda institucional de la dinastía. Sin embargo, este año no ha asistido, junto a su ex mujer, Sarah Ferguson, y sus hijas, las princesas Beatriz y Eugenia.