En el corazón de la Región Administrativa Especial de China, a pocos kilómetros de la megalópolis de Hong Kong, se encuentra Tai O, un pueblo flotante que se mantiene aferrado a su esencia rural y tradicional. Este pequeño enclave, ubicado en la isla de Lantau, es un refugio de serenidad en medio del caos hiperurbano.

Un refugio de serenidad en medio del caos

Tai O se esconde en la costa occidental de Lantau, una de las 262 islas que conforman esta región. La isla es también sede del aeropuerto Chek Lap Kok, hub principal de la aerolínea Cathay Pacific. A pesar de estar cerca de la ciudad, Tai O se mantiene alejado del bullicio de los rascacielos y la vorágine tecnológica.

La historia de los tankas

Los tankas, una población procedente del sur de China, llegaron a Tai O hace más de 300 años. Conocidos como 'los habitantes de los botes', ocupaban un bajo escalón dentro de la sociedad y vivían en precarias embarcaciones. Con el tiempo, fueron construyendo sus casas como palafitos, amontonadas unas sobre otras.

La vida sobre pilotes

La vida en Tai O discurre sobre pilotes a unos metros por encima del agua. Bajo los pies, en las raídas callejuelas de madera y bambú, se escucha el continuo murmullo de la corriente. El puente levadizo peatonal Rope-Drawn es el mejor punto para captar la extraña belleza de este enclave.

Un pueblo de pescadores

Tai O es un pueblo de pescadores que se dedica a la pesca artesanal, el comercio de la sal y la búsqueda de perlas. El mercado local ofrece productos del océano y rarezas como la pasta de camarón fermentado y las yemas saladas de huevo de pato.

Actividades para disfrutar en Tai O

Poco más se puede hacer en Tai O que empaparse de su atmósfera genuina. Se puede pasear por la calle Kat Hing, adornada con coloridos farolillos de papel, y comer en Tai O Heritage, un restaurante y hotel que ofrece platos típicos.

El Gran Buda y el monasterio budista Po Lin

Cerca de Tai O se alza majestuoso el Gran Buda sobre la colina de Ngong Ping. Un buda de 34 metros de altura y 250 toneladas de bronce que representa la armonía entre el hombre, la naturaleza y la fe. El monasterio budista Po Lin es otro lugar impresionante que visitar.

Un lugar para desconectar

Tai O es un lugar ideal para desconectar del mundo y disfrutar de la sencillez de la vida. Un lugar donde el tiempo parece aferrarse a la memoria y la vida discurre a unos metros por encima del agua.

Conservación del delfín blanco chino

La visita a Tai O también ofrece la oportunidad de avistar al simpático delfín blanco chino, una especie amenazada por la polución y la contaminación acústica subacuática. Un paseo en barco permite contemplar la villa desde la perspectiva del mar y avistar a este cetáceo.

Infraestructura y conexiones

La infraestructura de la región incluye el puente marítimo más largo del mundo, el HZMB Main Bridge, que conecta Hong Kong con Macao y la China continental. Un túnel de seis kilómetros sumergido bajo las aguas forma parte de esta impresionante obra de ingeniería.

Ana Gutierrez
Ana Gutierrez

Corresponsal Internacional

Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.

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