El mundo se divide según Donald Trump entre quienes deben rendirle pleitesía y quienes pueden rechazar su invitación. Esta dicotomía revela la crisis de la derecha mundial, que se debate entre la lealtad y la dignidad. La obsecuencia ha devenido un requisito para ganarse su favor.

La izquierda y el dilema de la lealtad

La izquierda ha enfrentado históricamente dilemas similares, como la relación con Cuba en la década de 1960. El escritor Christopher Hitchens relató su experiencia en la isla, donde descubrió que la libertad de expresión era una ilusión. La invasión soviética de Checoslovaquia en 1968 también puso a prueba la lealtad de los partidos comunistas europeos.

El modelo chino y la admiración de Trump

China es el verdadero modelo de Trump: un capitalismo autoritario donde el líder puede hacer lo que quiera. Su relación con Xi Jinping y Vladimir Putin es un claro ejemplo de esto. La envidia que siente Trump por China se debe a su capacidad para combinar crecimiento económico con control político.

La sumisión de la derecha

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha sido criticada por su excesiva deferencia hacia Trump. A pesar de su retórica patriótica, ha perdido un referéndum crucial. Su postura ambigua sobre la guerra de Irán –“Ni la comparto ni la condeno”– refleja la dificultad para navegar en un mundo donde la lealtad es moneda de cambio.

El incidente de Sigonella: un recordatorio de la soberanía