El juicio del caso Kitchen ha reabierto la polémica sobre el manejo de fondos reservados en la Policía, 40 años después de los asesinatos del grupo antiterrorista GAL. La investigación ha revelado que en 2013, 57.943,43 euros de fondos reservados se utilizaron para sabotear la investigación de la financiación irregular del Partido Popular.

La opacidad de los fondos reservados

La ruta del dinero público desaparece en un ángulo muerto del Estado, donde se confinan los fondos reservados, el dinero de los contribuyentes que escapa a cualquier fiscalización por el interés superior de la seguridad. La normativa que rige en la actualidad, aprobada en 1995, lleva posibilitando durante más de 40 años el manejo de los fondos reservados de manera discrecional por mandos policiales, sin apenas control ni justificación.

El caso Kitchen y la malversación de fondos

La investigación de los fiscales Miguel Serrano e Ignacio Stampa ha abierto una rendija desde la que observar otra falla del sistema. Los fiscales Anticorrupción solicitaron la desclasificación de la orden que regula los fondos reservados desde 1995 y concluyeron que había 'disfunciones e irregularidades en la gestión y el control de estos fondos reservados'. En la operación Kitchen, ese descontrol 'habría permitido la utilización ilícita de los fondos reservados, propiciando tanto la financiación de una operación policial intrínsecamente ilegal, como el enriquecimiento personal de altos mandos policiales'.