El empresario Víctor de Aldama, implicado en el caso mascarillas, declaró ante el juez que el mecanismo de corrupción consistía en pagos mensuales de 10.000 euros a Koldo García, asesor del exministro José Luis Ábalos. A cambio, García prometía adjudicaciones de contratos públicos millonarios durante la pandemia. Aldama aseguró que estos pagos eran 'irrisorios' comparados con los millones de euros en juego.

El mecanismo de la corrupción

Aldama detalló que como empresario, asumía el riesgo de realizar pagos mensuales a García con la promesa de un 'beneficio futuro' en forma de contratos públicos. El empresario destacó que no se trataba de una contraprestación instantánea, sino de una inversión para obtener beneficios a largo plazo. El dinero se entregaba en efectivo, y aunque inicialmente solo García recibía los pagos, también se entregó dinero al exministro Ábalos en su domicilio y en su despacho del Ministerio de Transportes.

Pagos y beneficios

La defensa de Aldama reconoció posteriormente que los pagos mensuales se realizaron entre octubre de 2019 y julio de 2022. También asumieron retribuciones en especie, como el alquiler de una vivienda en Plaza de España para la pareja de Ábalos. La Fiscalía Anticorrupción solicitó para Aldama siete años de cárcel, una pena inferior a la solicitada para Ábalos y García, debido a su colaboración.

El caso y sus implicados

Los tres protagonistas del caso mascarillas, Ábalos, García y Aldama, declararán el 28 de abril ante el Supremo como acusados por el cobro de comisiones de contratos millonarios de material sanitario. La maquinaria corrupta exprimió el dinero público en lo peor de la pandemia, aprovechando un procedimiento de emergencia para la contratación de productos sanitarios sin límite de precios ni requisitos de experiencia.