En agosto de 2018, el empresario Víctor de Aldama se acercó al Ministerio de Transportes, uno de los más poderosos del Gobierno, en busca de oportunidades de negocio. Fue entonces cuando se fraguó una alianza con el ministro José Luis Ábalos y su asesor Koldo García, que según la Fiscalía Anticorrupción, se 'fundó' para “obtener un común beneficio económico”.

La conexión inicial

La historia comienza con Ábalos, hombre fuerte en el PSOE, quien en junio de 2017 se convirtió en secretario de Organización del partido. Fue entonces cuando coincidió con Koldo García, un hombre vinculado al Partido Socialista de Navarra (PSN) y de la confianza de otro dirigente socialista, Santos Cerdán.

Koldo García, un hombre de confianza para Ábalos, se convirtió en su chófer y asesor ministerial. Fuentes del entorno de Ábalos sostienen que, al principio, la figura de Koldo no convencía al político valenciano, pero que poco a poco y a fuerza de estar pendiente de sus necesidades, acabó entrando en su círculo de confianza.

El papel de Víctor de Aldama

Víctor de Aldama, presidente del Club Deportivo Zamora, fue el presunto corruptor de la trama. En 2018, tenía intereses en varios sectores, entre ellos el de los hidrocarburos. Conoció a Koldo García a través de su hermano Rubén Aldama, quien prestaba servicios de escolta para Ábalos.

La relación entre Aldama y Koldo García se extendió al ministro Ábalos, y según la Fiscalía, “pronto vieron los investigados la oportunidad de obtener un común beneficio económico” y convinieron que, aprovechando el cargo del ministro, se podrían lucrar con contratos públicos.