El ministro de Hacienda, Arcadi España, enfrenta el reto de aprobar un nuevo sistema de financiación para las comunidades autónomas. Vicent Soler, exconseller de Hacienda, analiza la propuesta y asegura que no es un traje a medida para Cataluña, sino un cambio histórico basado en la suficiencia y equidad. Soler destaca que los cambios en el sistema siempre han venido de Cataluña.
El nuevo modelo de financiación: un cambio histórico
Vicent Soler en las instalaciones de Levante-EMV (Fuente: El Periódico)
Vicent Soler. / Germán Caballero
La propuesta del nuevo modelo de financiación se basa en dos principios constitucionales: suficiencia y equidad. Soler enfatiza que este cambio es histórico y que responde a la necesidad de corregir la desigualdad entre las comunidades autónomas. La distribución de recursos se realizaría según la población ajustada, lo que daría claridad y transparencia al sistema.
El rechazo al nuevo modelo: ignorancia o insolidaridad
Soler considera que el rechazo al nuevo modelo se debe a ignorancia y no a insolidaridad. Si nadie pierde en términos absolutos, ¿qué más da si otros ganan? El problema radica en que algunas comunidades tienen un 30% más de recursos per cápita ajustada, lo que rompe la igualdad entre los españoles. Soler destaca que todas las comunidades mejorarían con este nuevo modelo.
Los pasos para impulsar la reforma
Soler aconseja al ministro que haga mucha pedagogía para explicar los beneficios del nuevo modelo. También destaca que el problema es que algunos partidos tienen inercias centralistas que dificultan el cambio. Soler recuerda que Cataluña siempre ha sido quien ha puesto las circunstancias para el cambio, para romper los statu quo.
La quita de deuda: una medida insuficiente
Soler considera que la quita de deuda de 11.210 millones es insuficiente y que debería ajustarse mejor a la infrafinanciación de cada comunidad. También destaca que la propuesta de la ministra Montero es flexible y atiende a singularidades que se requieran.
El pacto entre el Gobierno y ERC
Soler asegura que el pacto entre el Gobierno y ERC no es un concierto económico, sino una propuesta basada en transparencia, objetividad y generalización potencial. Cataluña busca ejercer más autogobierno con su agencia tributaria, pero los números están sujetos a los principios constitucionales de suficiencia y equidad.
La falta de lealtad vertical en el Estado
Soler considera que falta lealtad vertical en el Estado, de la administración central a las autonomías. El modelo de Madrid concentra las grandes decisiones económicas y no distribuye el poder de manera efectiva. Soler destaca que la descentralización de instituciones sería un paso importante para cambiar esta situación.
La independencia de Madrid
Soler analiza la independencia de Madrid como dinámica de poder del resto de España. Madrid puede hacer cosas que el resto no puede hacer, especialmente en fiscalidad. Soler destaca que la capacidad fiscal de Madrid gran parte viene vinculada a ser la capital.
La necesidad de un debate maduro
Soler considera que España no está abordando un debate maduro sobre el reparto de los recursos. La sociedad civil debe rebelarse contra la situación actual y exigir un cambio. Soler destaca que en Valencia, empresarios y sindicatos están pidiendo al president de la Generalitat que acepte el nuevo sistema.
El autogobierno valenciano
Soler analiza el autogobierno valenciano y considera que el gran éxito ha sido reconocer la infrafinanciación valenciana. La unidad de la sociedad civil fue fundamental para explicar a toda España que esto ataca principios constitucionales. Soler destaca que el nuevo sistema responde a lo que defendemos desde 2015.
La gestión de la dana
Soler critica la gestión de la dana y considera que ha sido un fracaso de administración multinivel. La falta de responsabilización y de cultura metropolitana es gravísima. Soler destaca que la buena gobernanza necesita la idea metropolitana.
El futuro del autogobierno
Soler ve con tristeza la situación actual del autogobierno valenciano. Considera que hay un peligro de involución permanente y que la derecha no acaba de asumir su valencianidad. Soler destaca que es importante tener una visión periférica de España y que la democracia debe trabajar en el coprotagonismo de todas las comunidades en la gobernación del Estado.