Han pasado 25 años desde que Tiger Woods logró lo impensable: convertirse en el campeón de los cuatro grandes torneos de golf de manera consecutiva. El 8 de abril de 2001, Woods ganó su segundo Masters de Augusta y se unió a un grupo selecto de golfistas que han logrado esta hazaña. La gesta se conoce como el Tiger Slam.

El inicio de la leyenda

En el US Open de 2000, celebrado en Pebble Beach del 15 al 18 de junio, Woods demostró su superioridad con un récord de -12, una marca que nunca antes se había alcanzado en este torneo. Los siguientes golfistas, Miguel Ángel Jiménez y Ernie Els, terminaron con +3, una diferencia de 15 golpes que superó la brecha más amplia entre el primero y el segundo en la historia de los grandes.

La tiranía de Woods

El dominio de Woods continuó en el Open Británico de 2000, celebrado en Saint Andrews del 20 al 23 de julio, donde ganó con -19, ocho golpes de renta sobre Thomas Björn y Ernie Els. En el PGA de Valhalla, celebrado del 17 al 20 de agosto, Woods se impuso en un desempate a tres hoyos contra Bob May, terminando igualado con -18.

El remate del Tiger Slam

El Masters de 2001 fue el último eslabón de la cadena, donde Woods se impuso con -16, por delante de David Duval, que terminó con -14. Miguel Ángel Jiménez y Seve Ballesteros también participaron en este torneo, aunque no lograron los mismos resultados.

El recuerdo de Olazabal