La Asamblea General de Naciones Unidas aprobó una resolución que reconoce la trata trasatlántica de esclavos como uno de los mayores crímenes contra la humanidad. Con 123 votos a favor, el documento insta a los países a implementar procesos de justicia restaurativa y reparaciones para las víctimas y sus descendientes.
Un paso histórico hacia la justicia
La resolución, impulsada por Ghana y respaldada por la Unión Africana (UA) y la Comunidad del Caribe (Caricom), establece que la trata y la esclavitud de africanos entre los siglos XV y XIX fueron "un quiebre profundo en la historia de la humanidad". El documento también reafirma que estos crímenes no prescriben y exhorta a los países a poner en marcha procesos de justicia restaurativa.
Medidas concretas para la justicia restaurativa
La resolución plantea varias medidas concretas, como:
Disculpas plenas y formales
Medidas de restitución, indemnización, rehabilitación, satisfacción, garantías de no repetición y modificaciones de leyes, programas y servicios para combatir el racismo y la discriminación sistémica
Refuerzo de la cooperación internacional
Restitución inmediata de bienes expoliados durante la colonización
Promoción de programas educativos, iniciativas de memoria e investigaciones académicas sobre la esclavitud
Expertos como Khanya B. Motshabi, profesor de Derecho en la Universidad de Freetown, señalan que la resolución puede facilitar la búsqueda de reparación ante los tribunales nacionales e internacionales. "Pedir perdón implica el reconocimiento de la culpa y permite estar un paso más cerca de la compensación", afirma Motshabi.
Desafíos y oposición
Sin embargo, el camino hacia las reparaciones no será sencillo. Algunos países, como Estados Unidos, se opusieron a la resolución, mientras que la Unión Europea se abstuvo. Expertos como Awalou Ouedraogo, director del Departamento de Estudios de Equidad de la Universidad de York, señalan que la oposición de Occidente es un obstáculo significativo.
La importancia de la narrativa
La resolución también implica una ruptura en la narrativa sobre la esclavitud y la colonización. "Occidente ya no es dueño de la narrativa", afirma Mamadou Diouf, profesor de Estudios Africanos en la Universidad de Columbia. La resolución abre un espacio para que todos los actores narren y permita que la historia no sea silenciada.
Un triunfo para los descendientes de personas esclavizadas
La resolución es un triunfo para los descendientes de personas esclavizadas que viven en Estados Unidos y otros países. "Esta declaración de la ONU y el apoyo de todos estos países supone un reconocimiento enorme y significativo de que la historia no debe ser silenciada", afirma Philathia Bolton, profesora asociada de la Universidad de Akron.
El futuro de las reparaciones
La discusión sobre las reparaciones será difícil e incómoda, pero es necesaria. "Hay quienes temen que se abra la puerta de la reparación, porque dicen: 'uy, van a pedir millones, billones de dólares'. Pero no hay más remedio que avanzar", concluye Ouedraogo.