La guerra en Irán ha entrado en su quinta semana sin visos de terminar. La reciente misión de rescate de los tripulantes del F-15 ha dado un respiro al presidente Donald Trump, pero la situación en el terreno es cada vez más compleja. La operación 'Furia Épica' ha generado más interrogantes que respuestas.
La Estrategia de Irán en el Estrecho de Ormuz
El Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo global, se ha convertido en el principal activo estratégico de Irán. Al cerrar el estrecho, Teherán puede mantener la presión sobre la economía internacional y absorber golpes durante meses. Estados Unidos e Israel están desgastando las capacidades militares de Irán, pero no pueden decirse que estén ganando la guerra.
La Ventana de Oportunidad Cerrada
La oportunidad para una victoria rápida se cerró en los primeros días de la guerra. Trump podría haberlo logrado cuando sus bombarderos mataron al ayatolá Ali Jamenei, pero el ataque a petroleros y el cierre del Estrecho de Ormuz cambiaron el panorama. Ahora, Irán tiene una palanca estratégica clave: su capacidad para condicionar el tráfico mundial de petróleo.
La Negociación desde una Posición de Fuerza
Irán sabe que Estados Unidos no puede permitirse tener cerrado el Estrecho de Ormuz. Los ayatolás han atrapado a Trump en un laberinto y la salida que le ofrecen es la de un perdedor: reconocer la soberanía iraní sobre Ormuz y darles garantías de seguridad. A cambio, podrían detener su programa nuclear, ya que el control del Estrecho es un elemento de disuasión más eficaz a corto plazo.





