El rey emérito Juan Carlos I realizó una visita sorpresa a Sevilla el Domingo de Resurrección, generando gran expectación y simbolismo en torno a su regreso a España después de varios años en el exilio. La visita, organizada en apenas 48 horas, incluyó su asistencia a la tradicional corrida de toros en La Maestranza. Acompañado por amigos y familiares, como la infanta Elena y sus nietos, el emérito buscó un entorno de seguridad y afecto en la capital andaluza.
Detalles de la visita relámpago
La Casa Real no ha emitido declaraciones sobre la visita, aunque se sabe que el rey Felipe VI, como Hermano Mayor de la Real Maestranza de Caballería, podría haber estado informado previamente. El vínculo entre la nobleza sevillana y la familia real es muy estrecho, lo que sugiere una coordinación previa. La visita se mantuvo al margen de los actos institucionales, sin encuentros oficiales con autoridades como el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno.
Encuentros y ausencia de protocolo
Aunque no hubo un saludo oficial con Moreno, el emérito sí mantuvo un encuentro privado con el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, en la plaza de toros. El Ayuntamiento de Sevilla aclaró que no participó en la organización de la visita ni en su protocolo. Mientras tanto, el Gobierno andaluz expresó que no hubo un cruce entre el emérito y el presidente Moreno durante la corrida.





