El ayuntamiento de Figueres, en el corazón del Alt Empordà, ha rechazado la regularización extraordinaria de migrantes propuesta por el Gobierno, argumentando que los requisitos pueden ser demasiado laxos. Esta decisión ha generado un intenso debate político y social en la ciudad, que cuenta con una elevada proporción de población extranjera.
La Postura del Ayuntamiento sobre la Inmigración
El alcalde de Figueres, Jordi Masquef, defiende la decisión del consistorio, afirmando que "simplemente cumplimos con la legalidad". La ciudad ha sido escenario de un intenso debate sobre la inmigración y el padrón municipal, con críticas a la medida del Gobierno por considerarla "improvisada" y "no consensuada".
La moción debatida en el Pleno municipal, que instaba al presidente del Gobierno a "frenar el real decreto", fue votada a favor por los 13 concejales de Junts y una edila independiente. Masquef asegura que el ayuntamiento está trabajando para "poner más medios de comprobación" y evitar el fraude del padrón.
El Endurecimiento del Padrón Municipal
En 2024, el consistorio dio de baja del padrón a 804 personas; en 2025, a otras 872. Para algunas entidades sociales, como la Xarxa d'Entitats pel Padró, la medida "deja entrever" que el consistorio pretende "generar un efecto disuasivo". Masquef insiste en que el objetivo es cumplir con la legalidad y evitar el fraude.





