El amor por la naturaleza y el medio ambiente del científico ambiental y naturalista Martí Boada se remonta a su infancia en una familia humilde de campesinos en la Selva, en la riera de Arbúcies. Desde joven, Boada sintió una fuerte conexión con la naturaleza y decidió dedicar su vida a protegerla.

Orígenes y pasión por la naturaleza

Boada creció en un entorno donde la naturaleza era una parte integral de su vida diaria. Su familia, de masoveros, le enseñó a identificar nidos, rastros, cantos de animales y plantas. A los 14 años, comenzó a trabajar y ayudar en las tareas de casa, lo que le permitió desarrollar una profunda conexión con el medio ambiente.

El impacto de la industrialización en el medio ambiente

La industrialización y el crecimiento urbano tuvieron un impacto devastador en el medio ambiente. La Tordera, un río donde Boada se bañaba de joven, se convirtió en un ejemplo de la contaminación y el deterioro ambiental. La llegada de fábricas y la vertida de residuos tóxicos cambiaron el curso del río y afectaron la vida silvestre.

Un juramento para proteger el medio ambiente

Boada recuerda que, a los 14 años, juró que trabajaría para que la Tordera volviera a ser un río limpio. Años después, en la sede de Naciones Unidas, recibió el premio mundial de Medio Ambiente Nelson Mandela y renovó su compromiso con la protección del medio ambiente.