En la actualidad, los consejos de vida y las frases motivacionales adquieren un valor distinto según quién los pronuncie. Un astronauta de la NASA puede inspirarnos con sus palabras, pero ¿qué sucede cuando el espacio se convierte en un escaparate para los multimillonarios? La intención de Daniel Glover de motivar a la humanidad desde la Artemis 2 es buena, pero nuestro mundo ha cambiado mucho desde la época de E.T.

La credibilidad en entredicho

Los terrícolas deambulamos con un supercomputador personal en la mano que nos permite acceder a información en segundos. Sin embargo, esta facilidad de acceso nos ha hecho más cínicos. Ahora sabemos que hay plutócratas que abusan del prestigio de la ciencia para aumentar sus riquezas y empresas que se lucran con nuestra soledad. Por ejemplo, algunos empresarios han utilizado su estatus para promocionar productos o servicios, aprovechando la credibilidad que les otorga su profesión o posición.

El negocio de la motivación

Algunos señores que ponen fotos de perfil con la bata del servicio médico saben que su profesión genera respeto y, por qué no decirlo, cierto atractivo. De igual forma, un paisano con título universitario enmarcado en una consulta médica puede hacer que sus consejos sobre la importancia de hacer deporte y beber agua tengan más peso. Sin embargo, la credibilidad de estos mensajes se ve afectada si se sabe que el médico en cuestión es también CEO de un grupo hospitalario.

El caso de los astronautas